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viernes, 5 de junio de 2015

La salud un privilegio para pocos

Hace unos años conocimos la historia de una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires, Argentina, la cual no poseía en su hospital público, un importante aparato tecnológico para realizar un estudio médico, razón por la cual las personas que necesitaban hacérselo recurrían al único consultorio privado de la ciudad utilizando su obra social. Los adultos mayores (quienes eran los que mayoritariamente se hacían estos estudios) utilizaban la obra social de su jubilación: PAMI (Programa de Atención Médica Integral) para costear los gastos de este estudio que por ese entonces (y también actualmente) era demasiado elevado, teniendo en cuenta su baja jubilación.
Pero en un determinado momento el doctor que poseía el único aparato para realizar el estudio decidió no aceptar más la obra social PAMI dejando a muchos jubilados desamparados, la única alternativa era pagar el altísimo costo en efectivo o viajar a otra ciudad cuyo viaje superaba la hora de duración, distancia que para muchas personas de setenta años o más, sumado a su estado de salud, les provocaba un deterioro de la misma y una complicación más.

En esta historia, se puede reflejar dos cosas, la primera la desidia del estado de nuestros gobernantes al no equipar los hospitales de las ciudades con lo necesario, como también el egoísmo y la falta de humanidad de algunos médicos quienes no les importan la salud de las personas ni que ancianos doloridos tengan que hacer un viaje por no poder realizarlo en el lugar donde viven.

Y de esto último vamos a explayarnos en este artículo.

No es este el único caso, como tampoco de mala praxis (ya en julio de 2014, en los juzgados se recibían por año alrededor de mil quienietas denuncias, según la Asociación Civil de Actividades Médicas) y muchas veces, no por un error, o bien el error proviene de un apuro, para irse y atender más personas, así ganar más dinero.
El juramento hipocrático moderno llamado entre otros nombres "El juramento del médico" dice:

Hacer caso omiso de credos políticos y religiosos, nacionalidades, razas, rangos sociales y económicos, evitando que se interpongan entre mis servicios profesionales y mi paciente.
Lamentablemente en la actualidad, a diferencia de decadas anteriores, este juramento ya está en desuso y ya pocas universidades hacen jurar a los médicos recibidos, de todas maneras este juramento equivale a lo mismo que el juramento ante la Constitución de nuestros politicos a la hora de asumir su cargo, ya qué muchos médicos han llegado a jurarlo y sin embargo las negligencias las cometen igual.

¿SE ESTUDIA POR AMOR A LA CARRERA O AL DINERO?   

Los tiempos han cambiado y al parecer las motivaciones a la hora de elegir una carrera, en ciertos casos, ya no se basa por amor a la profesión a obtener, sino por otros motivos, en su mayoría económicos, aunque también existen los casos inspirados en series como Dr. House, La ley y el orden o CSI, por supuesto muchas personas estudian realmente por amor a la profesión y la ejercen tal cual el juramento del médico, estos profesionales son dignos de destacar y mencionar, ya que son bastantes, pero las actitudes de algunos tienden a replicarse.
Cabe destacar también que muchos profesionales trabajan con pocos recursos y estados edilicios deplorables que el gobierno de turno nunca se ocupa de solucionar o lo solucionan a medias, provocando una complicada atención por parte de los médicos hacia los pacientes, quienes resultan ser victimas de la apatía del gobierno.

Hoy en día muchos profesionales de distintos ámbitos que tienen una obligación moral con las personas, prefieren dejarla de lado por el dinero. Las personas que acuden a un hospital no reciben la misma atención que en un Sanatorio o Clínica privada, aunque sea atendido por los mismos médicos, pero en el primer caso el médico percibe menor salario atendiendo muchas más personas, por lo cual las personas en un hospital corren mayores riesgos que en una institución privada ¿cuánto es lo que vale la salud y la vida de un ser humano? inclusive en un Sanatorio o Clínica privada ocurren también casos de mala praxis y otros casos graves como tráfico de bebes.

LOS MEDICAMENTOS      
Es sabido que a través de las enfermedades hay un gran negocio atrás y es el negocio de las droguerias, los grandes laboratorios que producen los medicamentos que la población consume.
La mayoría de los medicamentos debido a los altos precios que manejan son cubridos por las obras sociales, mientras quienes no poseen ninguna cobertura reciben -en ciertos casos- medicamentos generícos que en muchos casos no suelen producir efectos, produce diversos efectos secundarios o hasta agravan el cuadro a tratar, volvemos a preguntar: ¿cuanto es lo que vale la salud y la vida de un ser humano?

CONCLUCIONES     
Con el avance del tiempo la salud (y casi todas las cosas) se transformó en un privilegio para pocos, quienes tienen acceso a una mejor atención son quienes tienen dinero para pagarla, quienes se quieren curar más rápido son quienes tienen dinero para comprar los mejores medicamentos. Mientras que los que no tienen dinero, tienen que rezar poder salir vivos de un hospital y que los medicamentos de menor calidad puedan hacerles los efectos correspondientes. Era utópico creer que los aspectos injustos de todo el sistema actual no llegaran al terreno de la salud, sin embargo, es un derecho de todos los seres humanos independientemente de la situación económica ¿por qué la ambición hace que la balanza se incline?


6 COSAS QUE NINGÚN DOCTOR PUEDE HACER   
Cuando nos enfrentamos a un procedimiento médico, no nos queda más que confiar en el profesional a cargo, ya que saben más que nosotros. Un paciente educado, recibe mejores cuidados. Por eso, hoy queremos contarte 6 cosas que tu médico nunca debe hacer contigo, a menos que sea absolutamente necesario.

6. Una transfusión de sangre (a menos que sea necesario)
Realizar una transfusión de sangre es parte del protocolo en algunas cirugías, sea o no necesario. Una transfusión innecesaria, aumenta la posibilidad de sufrir complicaciones. Es más, quienes no están en riesgo e igual reciben una, tienen una tasa de muerte o efectos indeseados, mucho mayor que si no les hubiese realizado.

5. Afeitarte
Si te van a operar, es protocolo afeitar la zona con una cuchilla desechable y rara vez se utiliza crema, por lo que se termina removiendo la capa superior de la piel. El proceso genera cortes microscópicos que permiten que las bacterias que normalmente están en la piel, penetren el organismo. La recomendación es no afeitar la zona a menos que el vello interfiera con el acceso al área a operar o las suturas y vendajes posteriores.

4. Operarte un viernes

A menos que sea una cirugía de emergencia, evita que se te opere los días viernes. No es superstición, quienes reciben cirugías los viernes tienen un 44% mas de posibilidades de morir que si lo hacen un lunes, ello se debe a que durante el fin de semana, el personal de los hospitales suele estar compuesto por los miembros más jóvenes, con menos experiencia. En caso de haber complicaciones, no estarán tan preparados para asistirte como aquellos que ejercen la profesión desde hace más años, quienes suelen tener turnos solo en días de semana.

3. Tocarte sin antes lavarse las manos
Las infecciones hospitalarias se llevan las vidas de miles de personas al año y pese a ello, no todos los profesionales tienen el hábito de lavarse las manos entre paciente y paciente. En Inglaterra se realizó un estudio que concluyó que 1 de cada 15 pacientes contraía una infección intrahospitalaria y la principal vía de contagio era a través de funcionarios que no mantenían una higiene adecuada.

2. No avisarte qué prótesis se utilizará
Los reemplazos de cadera son comunes entre las personas de tercera edad y cada año aparecen prótesis más modernas. Puede parecer beneficioso utilizar el modelo más nuevo, pero lo cierto es que al ser tan reciente, no se conocen sus efectos a largo plazo. Algunas prótesis modernas, han mostrado desgaste que hace que partes metálicas entren a la sangre. Para mayor seguridad, se recomienda eligir una cadera artificial menos sofisticada, pero cuya efectividad esté probada, algo que deben informar al paciente, siempre.

1. Resucitarte si estás en un estado muy delicado
Hay países donde se puede especificar por adelantado que ante una crisis médica como un paro cardíaco respiratorio, no se realicen labores de resucitación. Si un paciente está en un estado muy delicado, cerca del deceso, puede reclamar que no intenten mantenerlo con vida.

Cuando las posibilidades de sobrevivir son nulas, pero aún hay consciencia, es probable que los últimos momentos se quieran aprovechar y no dejarlos pasar mientras desconocidos procuran cambiar lo inevitable, por ejemplo, con respiración artificial. Personas de edad demasiado avanzada, salud frágil o enfermedades como cáncer, deberían firmar una orden reclamando que no los resuciten en el hospital si es que así lo desean, pues es posible.

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lunes, 28 de julio de 2014

Bomberos: Los héroes que nos protegen

Credito foto: Telam
El otro lado de ser bombero y lo que la tragedia de barracas se llevó
La mañana del último 5 de febrero , marcó el trágico final para muchas almas que se dedicaban a cuidar las vidas de los ciudadanos. La llamada de emergencia, que anunciaba el principio de incendio en un depósito, hizo encender las sirenas y poner en alerta a los bomberos voluntarios y de la Policía Federal, así como también a Defensa Civil de la Ciudad. Toda la comunidad se mantendría en vilo esas lamentables horas. Con trajes viejos y autobombas de por lo menos una década de antigüedad, asistieron fielmente al lugar del siniestro. Diez muertos fue el saldo que dejó este hecho, todos hicieron mucho, con muy poco.
Se trataba de Iron Mountain, una empresa que se dedica al archivo de documentación de otras entidades y que hasta ese momento no tenía los matafuegos en los lugares correspondientes, no le funcionaban los aspersores de emergencia y no tenía de guardia a ningún especialista. Con vehículos, que fueron puestos en servicio hace por lo menos diez años y que según expertos, son muy grandes para maniobrar, y con equipos de un lustro atrás, una Oficial que siguió el escalafón “Bomberos” en la Federal, junto a cinco suboficiales que hicieron el mismo camino, fueron los primeros en llegar al lugar y encontrarse con la terrorífica escena. Los Bomberos profesionales de la policía, tienen 11 cuarteles y 6 destacamentos, distribuidos estratégicamente en la Capital Federal, al Cuartel 1 “José M. Calaza”, que le debe su nombre a quién los comandó por aquel 1881, pertenecían estas valientes almas que hicieron el sacrificio máximo esa mañana. La gran diferencia, es que estas personas viven para su trabajo, son profesionales, y tienen un sueldo que les permite subsistir y dedicarse exclusivamente a eso.
 Tres integrantes de Bomberos Voluntarios, también murieron en ese episodio que llenó el día de cenizas. Con equipo aun más viejo que el de sus camaradas y que incluso comparten con sus compañeros del otro turno, la mayoría de ellos donados por diferentes entidades de bomberos, quienes consideran las mismas como “equipo obsoleto”, asistieron valientemente al incendio, solo porque el deber los llamó. Los desgastados camiones Mack, dieron todo su potencial, al igual que su dotación, que lucharía tres días más contra contra el incendio. Pero su cansancio y el olvido de sus semejantes, no fue impedimento para que ofrendaran su vida. Su sacrificio es mucho mayor.
 Pero esta familia, más allá de las diferencias, tienen esas cosas en común que los hacen grandes. Todos se preocupan por sus compañeros, he incluso darían la vida por alguno de ellos. Su confianza es determinante, cenan y almuerzan, ríen y lloran , pasan días y horas juntos y hasta recolectan dinero para cuando a alguno le falta algo. Son los héroes que no recordamos. Una herida dejó Iron Mountain, porque se llevó con ella, a diez valerosas personas.

Por Gianfranco Hernández
Para Lado B (www.ladob.ml)
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martes, 10 de junio de 2014

Crónica: La encrucijada (Parte 1)

La pobreza, la droga, la delincuencia, sumada a la corrupción que la Policía Federal tiene y posiblemente seguirá teniendo, hizo del barrio de La Boca, una zona que aunque tenga partes pintorescas como caminito, en su gran mayoría sigue representando viejos negociados, encubrimientos y muertes. En este texto  veremos cómo está actualmente el barrio, como funciona el negocio de la Comisaria 24  con diversos mal vivientes, y como los viejos conventillos, la clase obrera y la delincuencia, se mezclaron en un coctel fatal.

La Boca, zona bohemia por excelencia de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo un origen pintoresco, que  se hizo a partir de  inmigrantes, llegados en barcos que provenían de una Europa empobrecida.  Posteriormente, cercana al puerto ya era zona de conflictos a principios del siglo XX cuando entraron en escena los llamados “guapos” quienes dieron origen a enfrentamientos personales, por el control de negocios de dudosa procedencia.
Con el pasar de las décadas, este barrio no cambió, la marginalidad y la postergación que tenían aquellos inmigrantes se sumó  a la inseguridad,  producida tanto en las villas que allí se asentaron, como aquéllos delitos  que se vieron incrementados  al ser permitidos  por la policía,  la cual también vio allí su parte del negocio.                                                                                                                                                                                            En el año 2004, el barrio de La Boca era el tercero más pobre de la Ciudad, el ingreso familiar era de 500 pesos, el cual estaba muy por debajo del salario que se necesitaba para estar sobre la línea de pobreza.   Además  el 15 por ciento de las madres tenían más de cuatro hijos y vivían hacinados en inquilinatos o conventillos que aún hoy  siguen en iguales o peores condiciones que en aquellos años.  La inseguridad abarcaba todas las calles de pertenecen a las jurisdicción de la Comisaria nº 24, la cual siempre fue muy cuestionada porque mas allá de cambiar toda su cúpula, la situación no varió y todavía hoy se mantienen los cuestionamientos .  Más de una veintena de asesinatos dudosos  ocurrieron en esos años. El de “Oso” Cisneros,  fue uno de los más cuestionados por los investigadores.  Cisneros manejaba un comedor comunitario que el mismo fundó,  luego de ser despedido del lugar donde trabajaba.  Este hombre presentó  una denuncia contra un dealer,  Juan Carlos Duarte, alias “el gordo colchones”,  al que acusó de un robo en el local del frente de su comedor.   Con pedido de captura y protegido por la Comisaria de la zona, Comisaria que luego negaría conocimiento sobre su estadía,  el 25 de junio de 2004 Duarte mató a Cisneros,  lo asesinó de dos balazos 15 minutos después de que la consigna policial se retirara del lugar en una patrulla. Duarte, cumple hoy una forme condena de 20 años de cárcel.
                                                         

“Oso” Cisneros, en la bandera del comedor “Los Pibes”.
                                               

 Durante la gestión del Comisario Cayetano Grecco, (2001-2004), el nivel de delitos no solo se elevó, sino que también se expandieron los negociados de la Comisaria; abarcaba desde el cobro y protección de los “trapitos” , que ya por ese entonces comenzaban a aumentar,  hasta las zonas liberadas  para cometer delitos. Por otra parte,  junto al riachuelo, están los asentamientos contra la ribera,  lugares de profunda pobreza que perduran desde hace más de 20 años y que son también lugares  de proliferación de la droga y de delincuentes.¿Pero porque siempre fue este barrio uno de los más castigados?                                                          

 Conventillos, focos de pobreza y droga
Ya su historia no se inicio de la mejor manera, ahí se alojo  la mayoría  la gente más necesitada  a principios de siglo,  sumada a todos los delincuentes, que lamentablemente ven allí, su oportunidad de camuflarse.  Las características edilicias de la boca, van desde pobres conventillos, que aún perduran, hasta las viejas casas detalladas, hoy ya ocupadas y modificadas, que albergan en algunos casos a más de diez familias.
 Los conventillos, muy famosos por su material de construcción y sus pintorescos frentes, son en realidad el reflejo de los marineros, la mayoría de ellos genoveses, que utilizaron las chapas y maderas sobrantes de los barcos y astilleros y las mezclas de pintura también de esas embarcaciones. Lo que hoy reflejan en realidad, con algunas excepciones  es pobreza y hacinamiento.                                     
La calle Suarez, desde su nacimiento en Pedro de Mendoza, muestra durante varias cuadras los conventillos que no fueron foco de turismo y por lo tanto no se mantuvieron en buen estado, por el contrario siguieron siendo esas viejas casas precarias.   En muchas de ellas, se vende droga, casas custodiadas por chicos jóvenes de 17 a 25 años.   Suárez 461, es uno de los casos que afectan al barrio; un viejo conventillo con la puerta de ingreso maltratada, es atendido por un joven  que recibe a los clientes con un revólver calibre 38 en la cintura, bajo la remera.  En el fondo del lugar otra persona armada se encarga de la venta y de la revisión del cliente.  Justo a la vuelta de la manzana, por la calle Martin  Rodríguez,  el 3 de abril de 2010, ocurrió el triple crimen de las hermanas  Natalia y Patricia Moreira de 28  y 30 años respectivamente,  y Gustavo Rodríguez de 20 años.   El crimen fue advertido por un taxista vecino del lugar,   quien esa noche al ver la puerta de la casa  entreabierta se asomó y  observó  a Gustavo muerto en la cama;  cuando la policía llegó al lugar,  descubrió los otros dos cuerpos  en el resto de la casa.        
En la esquina de Almirante Brown y Suárez se encontraba el ex Banco de Italia, un año  antes del triple crimen,  ese edificio tomado por familias  que quedaron sin techo durante la crisis de 2002,  se prendió fuego, muriendo allí  seis niños de entre 4 y 13 años, de ese incendio se salvaron los chicos,  que luego morirían a causa de un puñal, que se encargaba de ajustar cuentas entre narcotraficantes y clientes.                                                                                                                                               
El malestar sigue en esas cuadras luego de tantos años,  la mezcla de pobreza, delincuencia, drogas y promiscuidad son una combinación que deja sus huellas cada día.  El ex Banco ya deshabitado desde aquel incendio deja ver sus paredones sin techo, pero en ese sector de la manzana solo persiste la droga y la pobreza desde hace 12 años.
Los vecinos se negaban  a hablar con la prensa y lo siguen haciendo, seguramente con el temor de que alguien tome represalias contra ellos.  Una vecina de Pinzón y Puerto de Palos, argumentó que  en esa zona operan “tranzas”, revendedores y trapitos, todos ellos con arreglos con la policía, que no es la única que controla la zona, luego de que Prefectura ingresara en la custodia de La Boca-Barracas por orden de la ex Ministra de Seguridad  Nilda Garré, en 2010.                                                                                              

Entre coimas y recaudaciones.
Aquí entran en escena los cuida coches, quienes cobran una elevada suma, solo por estacionarse en algunos lugares del barrio y a toda hora,  sin mencionar los días de partidos, los cuales son los más “facturables”  según cuenta un comerciante de la zona, tanto para ellos como para sus socios uniformados.  “Ni yo puedo estacionar, que vivo acá hace 30 años”, comenta un vecino de la calle Martín Rodríguez.
La historia de la protección de estos trabajadores de la acera, ya viene desde años, y empezó a ser investigada  antes de la caída de toda la cúpula de la Comisaria nº24.   Una mañana de superclásico, un hombre se dispuso a estacionar su camioneta sobre la calle Aristóbulo del Valle, al bajarse fue inmediatamente increpado por uno de estos jóvenes,  que luego de escuchar que el hombre le dijo que no iba al partido, lo obligó a retirarse del lugar con amenazas,  ya que a él, tenía todo “arreglado con la brigada”.   Este hombre en realidad, era un gendarme de civil que junto con otros dos,  Orlando Scribano y Jorge Vera por orden del fiscal de la zona investigaban la actividad que aun hoy se desarrolla en todo ese sector; la relación de esa sección de la Federal, con la droga, coimas y otras actividades ilegales.  Las mafias incesantes, los negociados, los crímenes impunes sin culpables ni investigaciones, castigan y castigaran siempre  a La Boca.

Por Gianfranco Hernández
Para Lado B (ladob.ml)
   

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martes, 6 de mayo de 2014

Sin rastros

Nunca, la historia criminal de Entre Ríos  pudo develar aquel misterio, que envuelve a toda una familia y que según cuentan algunos, está rodeada de venganzas, amenazas y deudas.         
José Rubén Gill de 56 años, era el peón de la estancia “La Candelaria”, ubicada en Crucecita Séptima, vivía con su mujer Norma Margarita Gallegos quien cocinaba en la escuela de la zona y era 26 años más joven que él y sus cuatro hijos, Osvaldo José de 9, María Ofelia de 12 años,  Sofía Margarita, de 6 y Carlos Daniel, de 4.  Toda la familia se borro
o fue borrada del mapa un 13 de enero del 2002, cuando fueron vistos por última vez en el velorio de un vecino.  Al desaparecer, dejaron toda la casa intacta, con ropa, comida y hasta sueldos sin cobrar.  ¿Pero que le sucedió a la familia Gill?  Según las primeras hipótesis, se trato de un “ida”, para dejar todo atrás y comenzar de nuevo, ya que en la Estancia, el propietario Goette, tenía mal  “Mencho” como así el decían a José Gill, estaba cansado, el sueldo no le alcanzaba, no tenia obra social ni para él ni para sus hijos, se mataba trabajando, lo tenía  amenazado con sus documentos, lo cuales le quito cuando entro a trabajar a  La Candelaria  años atrás, y que además le adeudaba sueldos, los cuales le iba dando por partes cada tanto.   
En esta ida, hubo quienes dijeron que los vieron en auto, un Chevrolet Súper azul y que posiblemente se fueron a países limítrofes en búsqueda de trabajo, pero esta teoría fue descartada inmediatamente porque,  los Gill no tenían auto, se manejaban en remis, y tampoco tenían el dinero para comprarlo, ni para viajar a ningún lado. Sus parientes, se enteraron tres meses después de su desaparición, pero solo dos de ellos se preocuparon por buscarlos y por dar a conocer un caso, que se dormía tanto en el campo, como en los libros de la justicia. Luisa Gill, hermana de José, es una de las dos personas que actualmente sigue buscando a la familia.  Ella fue la primera en apuntar a Alfonso Goette, dueño del establecimiento rural, y al cual acusa por el asesinato de la familia. 
Siempre se planteo porque, Alfonso mando a “quemar los colchones”.
A los dos meses de  la desaparición, en la casa donde habitaban, se ubico a un  hombre, el “viejito”  Comas, que además de peón era el cuidador de las pertenencias y de la casa, según este hombre ya fallecido, un día el dueño de la estancia le ordeno quemar los colchones antes del rastrillaje de la Policía, porque tenían “mal olor por las cucarachas”,  comentario al cual respondió, “no es olor de cucarachas, sino de sangre podrida”; argumento que jamás la justicia entrerriana tomo en cuenta.
Hasta la denuncia se complico. Cuando su hermana fue a denunciar la desaparición, en la comisaría de Viale, no le tomaron la denuncia porque Goette, no le mandaba los documentos para poder establecer una búsqueda de paradero.  La misma recién fue tomada en Nogoyá  y quedo a cargo del juez de instrucción  Jorge Sebastián Gallino  quien solo ordeno un  rastrillaje policial a los dieciocho meses del hecho y siempre se mostro desorientado.
A la hora de la actuación policial, se llevo hasta perros, para rastrear   todo el campo, donde se encontraron indicios, pero nada concreto, lo único concreto fue el asado que Goette le hizo a todo el personal policial que fue desplazado a la estancia, quizás para distraer o para que los perros no trabajaran por el humo, que dificulto la búsqueda.  Se levantaron pisos, se tomaron muestras de la tierra, se encontró tanto sangre como insectos de naturaleza cadavérica, pero nunca se demostró nada para inculpar a nadie.           
 Tantos años de lucha, pausas y falta de interés de la Justicia, solo sirvieron para que las pocas pruebas que quedan, se desvanezcan y para que finalmente el 30 de junio de 2009 se terminara la búsqueda. 
Nunca nadie encontró nada, nunca se supo de la familia, que luego de estar 8 años desaparecida, figuraba en los padrones de beneficiarios de la Asignación Universal. Hasta el  día de hoy, seis integrantes de una humilde familia siguen perdidos.

Gianfranco Hernández
Para Lado B.

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