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martes, 24 de junio de 2014

La discriminación en el fútbol

Estamos en pleno mundial Brasil 2014 donde las noticias del futbol están presentes en todos los medios, en cada programa transmiten la alegría y el ferviente aliento de los hinchas de cada país hacia su selección, especialmente los de Argentina. En Lado B, no hablaremos de los resultados, ni de los jugadores ni de nada referido al mundial, pero si, aprovechando el clima mundialista, nos ocuparemos de hablar de hechos que lamentablemente forman parte del mundo deportivo, fundamentalmente el futbolístico: la discriminación.

Con la competencia siempre se genera una rivalidad entre unos y otros. Esta rivalidad genera un fanatismo a veces extremo que conlleva a casos graves como destrozos u otros hechos de violencia tales como agresiones o hasta inclusive muertes. Inentendible es esto, por cierto, ya que cada uno puede alentar a su equipo en paz y tranquilidad, sin caer en insultos ni por sobretodo, en violencia. Todos sabemos, que la mayoría de los casos de violencia, las agresiones,  las muertes o los destrozos, son generados por una parte minoritaria de la hinchada y también es de público conocimiento los motivos, de todas formas otra parte de la hinchada incursiona en otra forma de violencia: la verbal. Esto es un tema poco frecuente en los medios, claramente no significa mucho a comparación de los hechos violentos que si son noticia, pero en realidad, si significan si nos ponemos a escuchar a mucha gente como suele referirse hacia sus rivales. El alto nivel de odio y de xenofobia, es alarmante como también llamativo, pero el motivo por el cual no es noticia es que, tristemente, se ha convertido en algo cotidiano, no solo en la cancha, sino también en la vida cotidiana, en la calle, en el subte, en el supermercado o cualquier otro lugar donde te dirijas.

Hace unos años la hinchada de Independiente mostraba banderas de Bolivia y Paraguay para provocar a la hinchada de Boca. A la gente de Independiente que hizo esto va dirigida esta pregunta: ¿Ser de esas nacionalidades y ser hincha de Boca es algo malo, inferior? ¿Qué tiene que ver el país?.
Sin ir más lejos, analizando un poco con profundidad, llevando este hecho a un plano más general, esto refleja ni más ni menos que el mismo trato que reciben las personas extranjeras que emigran a nuestro país principalmente desde Bolivia, Paraguay o Perú.
A esta gente que trata de provocar a otros rivales de forma racista, una gran parte también es seguidora de clubes extranjeros como Juventus o Real Madrid. No les gustaria que los rivales de estos equipos los traten de provocar por la nacionalidad de algunos de sus simpatizantes como si fuera algo malo, inferior u ofensivo.

Triste pero cierto, la discriminación racial, ocurre en el fútbol a  menudo y no solo en Argentina, también en Europa y en todo el mundo. El caso popular, más reciente, fue hace un par de meses cuando durante el partido de Barcelona contra Villareal, desde la tribuna lanzan al campo de juego una banana a Dani Alves, jugador brasilero de Barcelona cuando se dirigía a patear un tiro de esquina. Su reacción fue agarrarla, pelarla y comerla. El hecho tuvo repercusión mundial y desde todo el mundo se desató una campaña contra el racismo adhiriéndose a ella futbolistas, politicos y artistas.

"Kun" Aguero adhiriéndose a la campaña
publicó esta foto en su cuenta de Twitter.

Esta perfecto las adhesiones, de todas formas ¿hay que esperar que suceda algo bochornoso para hacer algo al respecto? no son novedosos estos hechos, según lo dicho por Alves a un medio español: "Estoy acostumbrado. Llevo 11 años en España y ha sucedido desde el principio".
Definitivamente no hay que esperar, se tiene que parar el racismo y la xenofobia. Hacer todo lo posible para difundir que estas provocaciones hacia los rivales no sirven de nada más que para dañar a una sociedad que viene sacudida desde hace tiempo por la discriminación. No es algo normal ni forma —para bien— parte del folclore del fútbol, sino que lo destruye y deja mal parada a la misma hinchada. Ojalá tanto fanáticos como deportistas puedan disfrutar el juego como debe ser, sin ser agredidos ni discriminados por su nacionalidad, raza, religión u orientación sexual. Esto no quiere decir que desaparezcan las rivalidades (ya que muchas personas creen que la gracia de la provocación se centra en agredir o ser despectivo) sino que existen diferentes formas de fastidiar al rival donde sea más grato para todos y menos racista.  
Siempre cedemos la responsabilidad a los dirigentes de los clubes o gobernantes, pero ¿no es tarea de todos empezar a cambiar esto?

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